Este país de hombres imperfectos,
Vienen al mundo con las piernas cortas.
Tratando de dar alcance al arcoíris
Quedan en el camino tendidos como cucarachas.
Son capaces de mentir o decir la verdad desnuda,
Si con ello aseguran la cama de la mujer que quieren.
Este país de mujeres imperfectas
Vienen al mundo con la cabeza grande,
Su piel brilla cuando es ajena
O buscan el amor en las esquinas oscuras.
Son incapaces de mentir y viven desnudas
Ven en el silencio una traición indigna.
Este país de parejas infinitamente imperfectas
Se encuentran en el camino golpeando de frente
Rompen los hilos de la cometa que llaman amor
Porque el sacrificio hará cambiar el universo
Cruzan los brazos cubriéndose el pecho
Ocultando al mundo sus imperfecciones.
POEMA DE DESPUÉS DE UNA DESPEDIDA
De vuelta a casa;
cuesta tanto levantar cabeza.
Barro con pestañas la vereda
para no mirar mi senda despoblada.
Y el sol me grita
Infinitamente incomprensible.
Bota con eco las paredes vacías.
Todo será grande desde ahora:
El sillón, la cama,
La manija opaca de la puerta.
Todo será grande.
El afecto nunca conjugará
las noches de números impares.
Cuesta tanto.
cuesta tanto levantar cabeza.
Barro con pestañas la vereda
para no mirar mi senda despoblada.
Y el sol me grita
Infinitamente incomprensible.
Bota con eco las paredes vacías.
Todo será grande desde ahora:
El sillón, la cama,
La manija opaca de la puerta.
Todo será grande.
El afecto nunca conjugará
las noches de números impares.
Cuesta tanto.
POEMA DE DESPUÉS DE LA LLUVIA
Escampó.
La masa salió de sus cubiles.
Unos más secos que todos.
En sus cuerpos confunden
los olores
de la miseria universal.
Yo, aquí encerrado:
Seco, viendo todo.
Desde mi perspicacia
hipócrita distancia
veo las almas disiparse
entre los charcos.
Y guardo silencio
y cierro las ventanas
y busco un lugar tranquilo.
La masa salió de sus cubiles.
Unos más secos que todos.
En sus cuerpos confunden
los olores
de la miseria universal.
Yo, aquí encerrado:
Seco, viendo todo.
Desde mi perspicacia
hipócrita distancia
veo las almas disiparse
entre los charcos.
Y guardo silencio
y cierro las ventanas
y busco un lugar tranquilo.
Invierno del 97
Tu sabor en mis papilas.
Como granada de mano
fragmenta esta nostalgia.
Enzarta mar adentro
El olor seco de la madera,
esquina gris del noventa y siete.
Opaca el blanco muerto de la nieve,
hace saltar el resplandor de tu fantasma
explotando las cenizas de tu cuerpo.
Confronto mil veces el sabor a chocolate
amargo de tu vientre victorioso.
Cuando emerges de mí,
desde el fondo,
confundiendo tu rostro con el mío.
Como granada de mano
fragmenta esta nostalgia.
Enzarta mar adentro
El olor seco de la madera,
esquina gris del noventa y siete.
Opaca el blanco muerto de la nieve,
hace saltar el resplandor de tu fantasma
explotando las cenizas de tu cuerpo.
Confronto mil veces el sabor a chocolate
amargo de tu vientre victorioso.
Cuando emerges de mí,
desde el fondo,
confundiendo tu rostro con el mío.
POEMA PARA UNA MUERTE MENOS ANUNCIADA
Es la muerte que carcome la carne
y lo condena a extrañar la luz del día.
Es la tierra que come madera
-último disfraz del cuerpo-
y expone obsceno el hueso desnudo de sus penas.
Es el llanto de mis hermanos que brinca tras neptuno,
Metamorfosis de dolor ajeno,
Madurez debida.
Es que pudiendo no se ha quedado
Es mi hondura de sangre negra.
Es que pedirle volver no puedo
-tres golpes en el pecho, tres hijos más de sorpresa-
Y se va llevándolo todo:
Mi casa, mi madre, mi tierra.
Es que parte como quien parte
con mil flores la calavera.
Si de mis manos fuera,
si de mis manos,
mi casa, mi madre, mi tierra,
mis dos hermanos que lloran
secreto en cama extranjera.
Si de mis manos fuera,
si de mis manos.
Mi casa, mi madre, mi tierra.
Le entrego la luna,
el toro de Lorca,
la estrella.
La sangre que eterna se pierde
en los últimos día de la era.
Es la muerte,
es la condena.
Es el dolor de verlo partir.
De ver como su recuerdo se pierde con la niebla.
y lo condena a extrañar la luz del día.
Es la tierra que come madera
-último disfraz del cuerpo-
y expone obsceno el hueso desnudo de sus penas.
Es el llanto de mis hermanos que brinca tras neptuno,
Metamorfosis de dolor ajeno,
Madurez debida.
Es que pudiendo no se ha quedado
Es mi hondura de sangre negra.
Es que pedirle volver no puedo
-tres golpes en el pecho, tres hijos más de sorpresa-
Y se va llevándolo todo:
Mi casa, mi madre, mi tierra.
Es que parte como quien parte
con mil flores la calavera.
Si de mis manos fuera,
si de mis manos,
mi casa, mi madre, mi tierra,
mis dos hermanos que lloran
secreto en cama extranjera.
Si de mis manos fuera,
si de mis manos.
Mi casa, mi madre, mi tierra.
Le entrego la luna,
el toro de Lorca,
la estrella.
La sangre que eterna se pierde
en los últimos día de la era.
Es la muerte,
es la condena.
Es el dolor de verlo partir.
De ver como su recuerdo se pierde con la niebla.
Estaciones
Estoy atado a mis estaciones
la lluvia de ayer yace en el mar
mi piel hecha polvo en cada esquina
ofrenda mi muerte habitual.
Estoy atado, no lo niego.
Estas palabras son un suspiro.
Imagino somos dos distintos
iguales en número de sueños.
La luna fresca en tus ojos
dibuja venimos de tan lejos.
Aprendimos juntos que la vejes es mito.
Pero no es cierto, no puede serlo
lo que fue siempre ha de ser.
Cubrir de mentiras mis cabellos
no detiene la noche en el horizonte.
En el fondo, ambos sabemos
que estoy atado a mis estaciones.
la lluvia de ayer yace en el mar
mi piel hecha polvo en cada esquina
ofrenda mi muerte habitual.
Estoy atado, no lo niego.
Estas palabras son un suspiro.
Imagino somos dos distintos
iguales en número de sueños.
La luna fresca en tus ojos
dibuja venimos de tan lejos.
Aprendimos juntos que la vejes es mito.
Pero no es cierto, no puede serlo
lo que fue siempre ha de ser.
Cubrir de mentiras mis cabellos
no detiene la noche en el horizonte.
En el fondo, ambos sabemos
que estoy atado a mis estaciones.
MOJADOS
Somos la voz que arranca caricias a los muros,
los ignorantes de la ley internacional y el derecho.
Dejamos nuestros pechos
en las arenas hostiles del desierto,
nuestras espaldas rasgadas
con la púa cruel de las fronteras del hombre.
Somos los “espalda mojada”,
pies mojados,
pechos y cabezas.
Los que por miles cruzan corriendo la autopista
Para rasgar con las uñas
/los últimos trozos de mierda americana.
Venimos del Sur
de países de juguete,
cuadrícula perpetua de propiedades ajenas.
Venimos del Sur,
de las ciudades de cartón
/que se apilan en su propia sombra.
Huimos de las navajas
que claman sonrientes
la sangre de nuestros hijos,
de las lágrimas secas
de hambrientas calaveras familiares,
de los sueños agotados en represión de estados policiales,
de la tierra, la luna, la lluvia y el sol
porque en el trópico el sol apesta para los tropicales.
Cruzamos fronteras con irrespeto humano
Nadamos ríos en disfraces animales.
Nos protege la noche, el árbol, la piedra amiga.
Tras las colinas del fracaso
Se esconden las patrullas federales.
Viajamos por tren en vagón de carga
Por bus en clase equipaje
Nos escondemos tras la ensalada de las cenas de familia
Y entre los trozos de carne muerta
de camión de importación baúl refrigerado.
Seguiremos llegando
para lavar los platos sucios
Y limpiar con nuestra sangre vuestras milpas
Para enlazar nuestros hijos con su Historia.
Y terminar el monocultivo del llanto de inmigrante.
Pierden el tiempo
alzando con fobias nuevos muros.
Pierden el tiempo
construyendo barricadas a la miseria ajena.
No puede enjaularse la esperanza,
pierden el tiempo.
Detrás del silencio perpetuo de la cruz en el desierto,
existe un pueblo que ha comprendido su destino.
los ignorantes de la ley internacional y el derecho.
Dejamos nuestros pechos
en las arenas hostiles del desierto,
nuestras espaldas rasgadas
con la púa cruel de las fronteras del hombre.
Somos los “espalda mojada”,
pies mojados,
pechos y cabezas.
Los que por miles cruzan corriendo la autopista
Para rasgar con las uñas
/los últimos trozos de mierda americana.
Venimos del Sur
de países de juguete,
cuadrícula perpetua de propiedades ajenas.
Venimos del Sur,
de las ciudades de cartón
/que se apilan en su propia sombra.
Huimos de las navajas
que claman sonrientes
la sangre de nuestros hijos,
de las lágrimas secas
de hambrientas calaveras familiares,
de los sueños agotados en represión de estados policiales,
de la tierra, la luna, la lluvia y el sol
porque en el trópico el sol apesta para los tropicales.
Cruzamos fronteras con irrespeto humano
Nadamos ríos en disfraces animales.
Nos protege la noche, el árbol, la piedra amiga.
Tras las colinas del fracaso
Se esconden las patrullas federales.
Viajamos por tren en vagón de carga
Por bus en clase equipaje
Nos escondemos tras la ensalada de las cenas de familia
Y entre los trozos de carne muerta
de camión de importación baúl refrigerado.
Seguiremos llegando
para lavar los platos sucios
Y limpiar con nuestra sangre vuestras milpas
Para enlazar nuestros hijos con su Historia.
Y terminar el monocultivo del llanto de inmigrante.
Pierden el tiempo
alzando con fobias nuevos muros.
Pierden el tiempo
construyendo barricadas a la miseria ajena.
No puede enjaularse la esperanza,
pierden el tiempo.
Detrás del silencio perpetuo de la cruz en el desierto,
existe un pueblo que ha comprendido su destino.
I
He guardado a mis novias
en un cajón del armario.
Con las piernas abiertas,
esperan el índice de mi indulgencia.
II
En casa todo es perfecto.
Como el silencio gris de las paredes.
Como la sonrisa cómplice de mis muertos.
Anacoretas tocan a la puerta de mi cuarto,
(yo no tengo puerta, no tengo cuarto)
y con voz ronca preguntan mi nombre.
Yo, que escupo al cielo sus bendiciones
Reclamo con el tartamudeo de mi carne.
III
Desde los cajones oscuros
mis concubinas piden la luz que merecen.
Con las piernas duras adivino versos.
Mi padre me besa,
y su beso mata mi sangre.
Mi madre me llora
Y su furia levanta mi cuerpo.
¡Yo no tengo la culpa de sus pecados!
He guardado a mis amantes,
en el cajón más oscuro del armario.
He guardado a mis novias
en un cajón del armario.
Con las piernas abiertas,
esperan el índice de mi indulgencia.
II
En casa todo es perfecto.
Como el silencio gris de las paredes.
Como la sonrisa cómplice de mis muertos.
Anacoretas tocan a la puerta de mi cuarto,
(yo no tengo puerta, no tengo cuarto)
y con voz ronca preguntan mi nombre.
Yo, que escupo al cielo sus bendiciones
Reclamo con el tartamudeo de mi carne.
III
Desde los cajones oscuros
mis concubinas piden la luz que merecen.
Con las piernas duras adivino versos.
Mi padre me besa,
y su beso mata mi sangre.
Mi madre me llora
Y su furia levanta mi cuerpo.
¡Yo no tengo la culpa de sus pecados!
He guardado a mis amantes,
en el cajón más oscuro del armario.
LLUEVE
Es el sudor de los ángeles
que moja nuestros cuerpos
resaltando
estas frágiles anatomías.
Podríamos mirar a Dios
si levantamos las cabezas,
pero cientos de pequeños golpes
cierran nuestros ojos.
que moja nuestros cuerpos
resaltando
estas frágiles anatomías.
Podríamos mirar a Dios
si levantamos las cabezas,
pero cientos de pequeños golpes
cierran nuestros ojos.
Los Zapatos
Estos pobres diablos
de mirada suplicante
que esperan cada noche
con la boca abierta
una mísera caricia de mis pies sucios.
Pellejos repugnantes
que cubren mis pisadas con sus huellas
y dejan en el campo
el recuerdo siniestro de sus cuerpos.
Los pateo,
castigando con la muerte su servidumbre
y los míseros me premian,
porque no entiende de rebeliones ni derechos.
Hasta un día,
Quizá mañana, quizá después,
Cuando aprendan el difícil arte de ser libres
y devuelvan mis tratos con reclamos
y salgan solos a la calle
para encontrar cientos,
miles de zapatos iguales,
esclavos libertados de su propia miseria,
todos juntos en la rebelión final
el sueño acumulado de toda la existencia
Y me enseñen andar descalzo
y la libertad sea mi recompensa.
de mirada suplicante
que esperan cada noche
con la boca abierta
una mísera caricia de mis pies sucios.
Pellejos repugnantes
que cubren mis pisadas con sus huellas
y dejan en el campo
el recuerdo siniestro de sus cuerpos.
Los pateo,
castigando con la muerte su servidumbre
y los míseros me premian,
porque no entiende de rebeliones ni derechos.
Hasta un día,
Quizá mañana, quizá después,
Cuando aprendan el difícil arte de ser libres
y devuelvan mis tratos con reclamos
y salgan solos a la calle
para encontrar cientos,
miles de zapatos iguales,
esclavos libertados de su propia miseria,
todos juntos en la rebelión final
el sueño acumulado de toda la existencia
Y me enseñen andar descalzo
y la libertad sea mi recompensa.
POEMA PARA CAMILA EN EL DÍA DE SU BODA
He soñado con vos.
Soñar con vos es dormir profundo.
Como la muerte: inquebrantable.
Como la vida: indestructible.
Como el amor.
Soñar con vos
es retar a un mundo siempre ajeno.
Pelear desnudo
con los puños vestidos de esperanza.
Te he visto surgir de flores en el barro,
erigirte imponentes en un mundo lleno de temores,
cubrir con pinceladas de besos
el café profundo de la carne.
Soñar con vos es matar el hambre tras las vitrinas
romper con ladrillos de rabia
los cristales detractores de la vida.
Es no estar solo,
crecer entre miles con los brazos abiertos.
Es cantarle al sol.
Abrazar sin miedo el sueño de la vida.
Es nacer mil veces en el mismo cuerpo
Sufrir por el silencio forzado de los pájaros.
Te he soñado mía y de nadie,
Te he visto sola y en un mar de gente sin caras.
Te he tenido junto a mi y en cualquier parte.
Te he soñado día, noche, sol, luna.
Tierra, fuego, agua, aire.
Te he soñado continente, océano,
pantano impenetrable.
Tierra virgen,
metrópolis de silencios.
He soñado con vos.
Soñar con vos es dormir profundo.
Como la muerte: inquebrantable,
Como la vida: indestructible.
Como el amor,Como este amor.
Soñar con vos es dormir profundo.
Como la muerte: inquebrantable.
Como la vida: indestructible.
Como el amor.
Soñar con vos
es retar a un mundo siempre ajeno.
Pelear desnudo
con los puños vestidos de esperanza.
Te he visto surgir de flores en el barro,
erigirte imponentes en un mundo lleno de temores,
cubrir con pinceladas de besos
el café profundo de la carne.
Soñar con vos es matar el hambre tras las vitrinas
romper con ladrillos de rabia
los cristales detractores de la vida.
Es no estar solo,
crecer entre miles con los brazos abiertos.
Es cantarle al sol.
Abrazar sin miedo el sueño de la vida.
Es nacer mil veces en el mismo cuerpo
Sufrir por el silencio forzado de los pájaros.
Te he soñado mía y de nadie,
Te he visto sola y en un mar de gente sin caras.
Te he tenido junto a mi y en cualquier parte.
Te he soñado día, noche, sol, luna.
Tierra, fuego, agua, aire.
Te he soñado continente, océano,
pantano impenetrable.
Tierra virgen,
metrópolis de silencios.
He soñado con vos.
Soñar con vos es dormir profundo.
Como la muerte: inquebrantable,
Como la vida: indestructible.
Como el amor,Como este amor.
POEMA A LOS MONSTRUOS DE LA NOCHE
Que los monstruos
Nuestros monstruos de pesadilla.
No regresen a casa por la noche.
Pido que no regresen.
Pero si regresan,
si los muy hijos de puta vuelven
y hacen temblar de miedo
las sábanas sucias de mi cama.
E intentan robarse los amores que he creado
o patean con desprecio los otros sueños que atesoro.
O muerden mis pies
O tiran mis cabellos
O arrojan por la ventana mi colección de mariposas.
O me quitan a mi padre
y ponen en su lugar huesos comidos por el tiempo.
O exilian a mi madre
Y la veo disolverse en las esquinas.
Si regresan y me hacen llorar,<
(Porque vos sabés que fácilmente lloro)
Y se ríen de mí
porque ven en mi llanto una condena
Decíles que no podrán estar solos,
que en mi espalda existe una columna de brazos
dispuestos en hacer de mi amor una tormenta.
Si regresan,
(Porque se que han de regresar)
decíles,
con esa tierna voz de hermana con que me decís te quiero.
Que vos te quedaras conmigo
hasta que llegue la mañana.
Nuestros monstruos de pesadilla.
No regresen a casa por la noche.
Pido que no regresen.
Pero si regresan,
si los muy hijos de puta vuelven
y hacen temblar de miedo
las sábanas sucias de mi cama.
E intentan robarse los amores que he creado
o patean con desprecio los otros sueños que atesoro.
O muerden mis pies
O tiran mis cabellos
O arrojan por la ventana mi colección de mariposas.
O me quitan a mi padre
y ponen en su lugar huesos comidos por el tiempo.
O exilian a mi madre
Y la veo disolverse en las esquinas.
Si regresan y me hacen llorar,<
(Porque vos sabés que fácilmente lloro)
Y se ríen de mí
porque ven en mi llanto una condena
Decíles que no podrán estar solos,
que en mi espalda existe una columna de brazos
dispuestos en hacer de mi amor una tormenta.
Si regresan,
(Porque se que han de regresar)
decíles,
con esa tierna voz de hermana con que me decís te quiero.
Que vos te quedaras conmigo
hasta que llegue la mañana.
LOS OBELISCOS
Este país donde resido
leva obeliscos de silencio.
Monumentos frágiles,
suspiros que desbordan bofetadas.
Este país donde resido.
Pálido, lleno de muerte.
Hace bajar de los cerros desnudos<
cuerpos de niños desnutridos.
Inunda las avenidas
y explota rostros sucios
en frágiles escaparates.
Brillantes, de consumo ajeno.
Este país, este maldito país,
se desangra en mis manos cada noche,
desgarra el pecho solitario
de madres que buscan en la basura
los restos putrefactos de sus hijos;
y los besan, y los aman,
soñando con su amor
darle muerte a la muerte.
No encuentro en las esquinas
la sonrisa frágil de una gladiola.
ni el sol dibuja en mi piel
la caricia cálida de la esperanza.
Seguramente mañana veré con vergüenza
a mi hijo y ocultaré tras cristales
mis manos sangradas y sangrantes.
Que ha de romper con su llanto infinito.
Este país donde resido
que leva obeliscos de silencio.
leva obeliscos de silencio.
Monumentos frágiles,
suspiros que desbordan bofetadas.
Este país donde resido.
Pálido, lleno de muerte.
Hace bajar de los cerros desnudos<
cuerpos de niños desnutridos.
Inunda las avenidas
y explota rostros sucios
en frágiles escaparates.
Brillantes, de consumo ajeno.
Este país, este maldito país,
se desangra en mis manos cada noche,
desgarra el pecho solitario
de madres que buscan en la basura
los restos putrefactos de sus hijos;
y los besan, y los aman,
soñando con su amor
darle muerte a la muerte.
No encuentro en las esquinas
la sonrisa frágil de una gladiola.
ni el sol dibuja en mi piel
la caricia cálida de la esperanza.
Seguramente mañana veré con vergüenza
a mi hijo y ocultaré tras cristales
mis manos sangradas y sangrantes.
Que ha de romper con su llanto infinito.
Este país donde resido
que leva obeliscos de silencio.
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