Hay gente que simplemente no sabe venderse. Como yo, que soy incapaz de dar el paso para llegar a alguien y decirle: míreme, cómpreme, soy un producto hondureño hecho para la exportación. Y cuando hablo de ventas no hablo de entregarlo todo, que hay cosas que no se deben vender, sino regalar o compartir: como el amor, la amistad y todos esos valores. Pero no se preocupen, no voy a ponerme ahora melodramático y cebollento, mejor sigo con la idea.
Como escritor (guionista, artista, novelista) uno debe aprender a venderse. Eso dice todo el mundo. ¿Que es de un guionista sin una productora que le compre el trabajo, o un novelista sin publicaciones? Lamentablemente en la escuela me enseñaron a escribir, pero no a vender.
Tengo en la actualidad cuatro libros listos para salir al mercado. Sí, leyó bien: cuatro. Bueno, más bien tres, uno de ellos es traducción al inglés de otro, en un trabajo que hizo mi amiga Adriana junto con Camila en aquellos días del golpe de Estado.
Debo estar orgulloso de tener cuatro libros para publicar, cuántos escritores habrán que con dificultad logran dos o tres, muchos apenas uno. Pero la verdad, de nada sirven si no los publico.
Muchas de las cosas que escribo las saco por este blog y con eso me alimento como escritor, podemos decir, que puedo darme por leído; pero seamos honestos, la publicación en sólido, aun no se sustituye.
La publicación de libros es un negocio muy viejo. Se comenzó desde la invención de Gutemberg en la Alemania de 1502, cuando la iglesia católica con espanto trató de impedir la masificación de la literatura como trató de impedir la expansión del protestantismo, que a sus ojos venían juntos.
Desde entonces los escritores comenzaron a tener un lugar para llenar sus pensamientos y pasaron de ser los contadores de historias o los escribas de textos religiosos para convertirse en algo más complejo. Vino el florecimiento de la novela, el cuento, la poesía y todo eso que se produce actualmente y damos por sentado sin recordar que costó mucho trabajo y en muchos casos vidas para llegar a lo que actualmente tenemos.
Ya para nuestro tiempo, los libros se producen a través de una editorial. A ver, acá dos cosas distintas: una es como funciona el rollo de la publicación en Honduras y como funciona en países con una tradición literaria más sólida como México, España o Estados Unidos.
Cuando volví a Honduras luego de vivir en Cuba y Estados Unidos, llegué con mi novela Invisibles bajo el brazo. Este era originalmente un guión cinematográfico que trabajé en la Escuela de Cine en Cuba y que, como no se venderme, jamás moví con agentes. En New Orleans y Atlanta, para no morirme del aburrimiento, comencé a darle forma de novela al guión y salió ese pequeño libro de 250 páginas que con orgullo llevé a Honduras.
Al primer lugar a dónde fui fue a Guaymuras. ¿A dónde más habría de ir yo, si todos los libros que había leído en mi vida venían de esa editorial? Me dijeron: con gusto le publicamos su libro, le cuesta 30,000 lps por 1,000 copias. Me fui de espalda: ¿Quién tiene 30,000 lps para publicar una novela?
Y de allí comencé a ver que lo que las demás editoriales/imprentas me ofrecían era más o menos lo mismo. El precio varía, unas 30 lps por copia, otras 50 o 60. Pero para todas se requiere invertir una buena cantidad de dinero.
Búscate un agente, me dicen y a mi me suena eso como a algo de otro mundo. ¿Qué es un agente? En Honduras no hay agentes.
El negocio para ellos (los agentes) funciona así: Ellos reciben tu material, hay que mandarles, junto con la sinopsis de tu historia y las primeras 30 páginas, una carta de presentación donde hablas de lo buen escritor que sos y de cómo tu carrera realmente vale la pena ser apoyada, te comparás con García Marquéz, con Isabel Allende –nunca Paolo Coello, eso hasta el más tonto de los agentes va a saber que es un mal referente- y si al agente X le gustas te contacta y te pide el libro completo. Lo lee, te pide algunas correcciones para hacerlo más vendible, porque a este punto debes tener ya corregido el texto en gramática y ortografía y comienza a moverlo con las editoriales que él conoce y cree puede ser la que publicaría tu libro.
Si pega, bien. Te vas con un contrato y te publicarán 1,000 copias (con suerte). De esas mil copias dejarás el 10% para el agente, o sea, el equivalente a 100 libros en metálico, que no quiere llenarse de libros en su casa y de los 900, 200 son tuyos. Eso es, me dicen, en el mejor de los casos.
¿Pero qué hago yo luego con 200 libros? ¿Dónde los vendo? ¿Los regalo? ¿Y como se venden mis libros? Eso parece ser toda una historia diferente. Porque en el anaquel tendrás que competir con un montón de escritores más conocidos y con editoriales seguramente más grandes que aseguran una mejor ganancia para la librería, porque cuando vamos a comprar un libro comenzamos revisando los escritores que ya conocemos y sabemos nos gusta y nunca, nunca compramos el libro de alguien que no conozcamos. O sea, si tu libro no tiene promoción, si no te hacen artículos en las revistas y periódicos, nadie lo va a comprar. La promoción cuesta mucho y en un buen trato lo paga la editorial que tiene ya formatos de promoción establecidos y nomás llena los puntos vacíos con tu libro.
Entonces metelo a un concurso, me dicen. Y sí, tienen razón. Ganar un premio es importante y una buena entrada para publicar. Pero soy cínico, no creo en los concursos porque conozco de escritores que tienen una colección de premios que Paavo Nurmi se sentiría pequeño con sus medallas. Los concursos y los premios son TODOS una farsa, en eso soy categórico. Se decide al ganador basado en objetivos de la empresa que los convoca y esos objetivos no siempre tienen que ver con el talento del competidor. Son, en definitiva, como los concursos de televisión de Bailando por un sueño, Objetivo fama o los premios Nobeles de la paz.
En la actualidad el negocio de los libros está cambiando radicalmente. La gente obtiene sus referencias por fuentes mucho más variadas y descentralizadas como las redes digitales y blogs. Las editoriales están comenzando a perder terreno en esa lucha y solo las más grandes se están haciendo de los estantes y estas (las más grandes como Barnes and Noble, Alfaguara o Planeta) son corporaciones, como un Macdonal de los libros, que no quieren buena literatura necesariamente, quieren a Paolo Coello, ¡lo aman! Porque ha vendido no se cuantos millones de libros con él.
Ni hablar de los contratos que esas editoriales dan a los escritores. Ya me veo yo, en mi casa con una novela publicada y doscientas copias de la misma que regalaré a mis amigos, porque no me dejarán venderlas en las librerías, que es en donde la editorial tiene que vender y recuperar sus 30,000 lps que, en el mejor de los casos, vendidos a 300 lps por libro lo recuperó en los primeros cien libros y ya no le interesa venderte porque tiene otro producto en el estante y te deja atrás, en el fondo, hasta que llegas a remate y te venden por 10 lps.
He visto libros en Internet a 10 centavos, ¡nuevos! Me pregunto que pensará el escritor de esas novelas al saber que se le valora a 10 centavos por copia.
Publique por su cuenta, me dijo una vez un amigo escritor. Saque sus propias ediciones y las vende usted, siguió, remarcando su experiencia con las editoras en donde carecía de control sobre el número de ediciones y nunca recibió nada más que los primero 200 libros.
Actualmente hay muchas editoriales que ofrecen publicarte bajo demanda –on demand- Ellas hacen el trabajo de poner tu libro a la venta en sus portales y cuando una persona –que la promoción la hace uno- les compra la novela, ellos la imprimen. Cada copia la vende a, en el caso de Invisibles, sería a 16 dólares por copia. O sea, si quiero sacar algo de dinero debo venderla a 20, 22, 25 dólares. Un precio que me parece abusivo para cualquier libro. El negocio de esas editoriales está en que uno le compre su propio libro, no en promoverte.
¿Qué hacer entonces?
La respuesta es clara, publicar. No será una publicación bajo demanda, eso para buscar precios más bajos por copia, que sigo creyendo que los libros no son bienes de lujo.
Será sí una auto publicación, y lo digo con orgullo. Buscaré sí que tenga los más altos requerimientos de calidad, para que los lectores no se sientan defraudados y me compren los otro 3 que siguen ☺
Quien sabe, a lo mejor y le pego en la cabeza al Goliat de los libros.
Este mes de mayo saldrá a la venta mi primer novela Invisibles: mas que una novela, un hechizo y se venderá, de entrada, por este blog. Ya verán como ;)

3 comentarios:
Qué cálida explicación del "negocio", ahora Necesito comprar Invisibles.
Gracias Javi. La verdad que publicar es mas complicado de lo que debería. Ni hablar de si al lector le gusta o no lo que uno escribe... y luego encuentra uno cada cosa publicada que no se cómo le hacen.
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